La primera semilla de los males futuros del Imperio Romano fue la decisión de Octavio Augusto de pedir al Senado poderes ilimitados para acabar con la disidencia en la península Ibérica. ¿Es que nadie quiso entender que ocupar el territorio cántabro y tratar de romanizarlo (con o sin aliados) era esencialmente una empresa imperial y que no solo costaría grandes sumas de dinero a las arcas públicas sino que llevaría muchos años alcanzar el "triunfo"? Es posble que Octavio leyera a Polibio cuando planeó la campaña contra los pueblos cántabros; pero no debió de entenderlo habida cuenta de que la destrucción de Cartago costó más de un siglo y miles de soldados romanos.
jueves, 31 de diciembre de 2009
España, una nueva historia. (13)
La primera semilla de los males futuros del Imperio Romano fue la decisión de Octavio Augusto de pedir al Senado poderes ilimitados para acabar con la disidencia en la península Ibérica. ¿Es que nadie quiso entender que ocupar el territorio cántabro y tratar de romanizarlo (con o sin aliados) era esencialmente una empresa imperial y que no solo costaría grandes sumas de dinero a las arcas públicas sino que llevaría muchos años alcanzar el "triunfo"? Es posble que Octavio leyera a Polibio cuando planeó la campaña contra los pueblos cántabros; pero no debió de entenderlo habida cuenta de que la destrucción de Cartago costó más de un siglo y miles de soldados romanos.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
España, una nueva historia. (12)

La historia de la romanización de Hispania comienza con la guerra civil del siglo 1 a. C.: bellum civile, momento de suspensión de la concordia, escribió Cayo Julio César, consciente de que el enfrentamiento entre los generales romanos se engloba dentro de esa categoría. El odio que se respiraba conllevaba su inmensa capacidad de corroer el orden establecido, de mezclar y de remover la memoria social sin que nadie llegara a saber nunca cómo los viejos rencores se transformaban en impulsos asesinos. Así sucedió en la penísnsula Ibérica cuando sus habitantes empezaron a mirarse en el espejo de un conflicto político que no era el suyo, pero en el que vieron reflejadas sus ansias de venganza por ser lo que no deseaban ser.
martes, 29 de diciembre de 2009
España, una nueva historia. (11)
Más que la campaña de las guerras púnicas, escenario de una renovable ordalía en nombre de la civilización, es la guerra contra la cultura ibérica el secreto todavía no del todo descifrado de Roma, la prefiguración de la conducta militar del pueblo con el paso de los siglos mostrará su rostro en el sitio de Alesia contra Vercingetórix, en el saqueo de Alejandría o en la destrucción del templo de Jerusalén. La guerra contra los íberos es la primera manifestación de la insurgencia contra un poder imeprial. Polibio, sorprendido por su peculiaridad, escribió que "si alguien imaginara una guerra de fuego no pensaría en otra que en ésa". Los oscuros pastores lusitanos, los montañeses de Sierra Morena, desangraron las legiones romanas, luchando como guerrilleros contra un ejército regular imbuido del derecho de gentes, de la "buena fe" romana. (La palabra "guerrilla" es española y se acuñó muchos siglos después, entre 1808 y 1814, en la guerra contra Napoleón.)
España, una nueva historia. (10)
La inteligencia de un general tiene de paradójico que está hecha sobre todo de cosas que no se pueden aprender, o de cosas que sirven para representar lo que no se puede aprender. Napoleón lo llamaba suerte, otros sentido de la oportunidad. Escipión quiso tener a su alrededor una cosa u otra, consciente de que nada pervive sin ella. Es la misma actitud que siglos más tarde tendría en ese mismo lugar el general estadounidense George Patton cuando se enfrentó en condiciones desesperadas, tras el desastre del paso de Kassserine, al Afrika Korps del mariscal Erwin Rommel.
lunes, 28 de diciembre de 2009
España, una nueva historia. (9)
Polibio y Tito Livio convirtieron la clemencia de Escipión en el eje central de un detallado relato sobre la conquista de Cartagena. Ambos historiadores cuentan que unos soldados romanos, tras la toma de la ciudad, acudieron a la tienda de Escipión con una princesa ibera de excepcional belleza como botín de guerra. Era un tributo al general que les había conducido a la victoria, convencidos del interés de su jefe por las mujeres hermosas. Ella comentó que estaba prometida a Lucio, un jefe ibero de la región. No dijo más. su destino estaba en manos del altivo patricio romano. Llegó al campamento el padre de la muchacha con una importante suma para su rescate. La narración alcanza aquí el valor dramático que ofrecerán más tarde la pintura y la ópera moderna. Cuando acabaron las palabras, emergió el gesto de Escipión que, con el paso del tiempo, se transformó en una leyenda. entregó a la joven a su padre y convirtió el dinero del rescate en la dote de la novia. ¿Una historia rosa? En modo alguno, solo política.
España, una nueva historia. (8)

Ese es el telón de fondo elegido por Flaubert para Salambó. En respuesta a la rebelión de los mercenarios, Amílcar Barca, el miembro más rico e influyente de la dinastía, decidió convertir la península Ibérica en una colonia cartaginense. Los sacerdotes apoyaron su decisión y la transformaron en un gesto sagrado. Hicieron venir al mayor de sus tres hijos varones, un niño de nueve años llamado Aníbal: fue en ese momento cuando el padre le hizo jurar odio eterno a los romanos. Nunca rompió ese juramento, pese a que llegó a tener mil motivos para hacerlo. Pero el pueblo congregado en la plaza no acertó a ver que el gesto de ese niño sería el principal motivo del fin de Cartago. Como en otros muchos casos, el odio es la ruina de la civilización.
domingo, 27 de diciembre de 2009
España, una nueva historia. (7)
Comprendió entonces que la distribución de vino, aceite y sal entre la gente, lo que se llamaba entonces congiarios, no era suficiente y que debía dar un paso más hacia esa conducta del regalo que Paul Veyne calificó acertadamente de evergetismo: convertir la generosidad en popularidad, es decir, en el impulso para una carrera política. El pan y el circo existieron porque en Roma los cargos eran electivos, y se necesitaba recompensar a los votantes con sustanciales prebendas, algo así como en vísperas de una cita electoral la promesa de rebajar impuestos.
sábado, 26 de diciembre de 2009
España, una nueva historia. (6)
Imaginemos la sensación de poder, teñida de erotismo, que debió tener Publio Cornelio Escipión cuando desembarcó cerca de la actual Tarragona, se supone, no lejos del actual paraje conocido como la "Torre de los Escipiones"; una sensación que sin duda debió reconfortar el ego de este hombre dañado por las desgracias que los cartagineses habían provocado primero en su familia, luego en su patria, Roma, a la que quería por encima de cualquier otra cosa; una virtud característica de los romanos de la clase senatorial. Además, cuando un gesto se convierte en el punto de partida de una acción política se habla de él, y lo que se dice, sobre todo en los libros de historia, se va transformando poco a poco por el complejo juego de la memoria y el olvido. Así, los fragmentos de lo que en un tiempo fue una simple vivencia se convierten en el único tejido para comprender que en este momento concreto comienza una nueva época.
Detengámonos en ese momento, observando de cerca al protagonista primcipal. Un general romano ante el mayor desafió de su vida. Me inclino a creer que Escipión percibió la península Ibérica como un país, al que no le costó llamar Hsipania, es decir, en traducción actual, España.
viernes, 25 de diciembre de 2009
España, una nueva historia. (5)
Como todo relato histórico, también éste podría definirse por una imagen poderosa. El lector se hará la suya, sin duda. Mi imagen es la siguiente. Veo al principio a un hombre, Publio Cornelio Escipión, que llega a la península Ibérica, la observa con detención, y piensa en ella como un país digno de formar parte de la civilización romana; al final en 1939, veo a un hombre, Pablo Ruiz Picasso, que se va del país al que Escipión había llegado veintidós siglos atrás para no volver nunca, destrozado, un sentimiento que el propio pintor plasmó en el rostro de "la mujer con sombrero", una pintura de 1962 cargada de significación sobre el futuro de España. Cuando las elites en el exilio, decepcionadas por la actitud de las democracias europeas, proponían a Picasso com ole icono de la resistencia, lo hacían por una causa justa: la libertad. El tiempo, como ocurre bastante a menudo, terminó por darles la razón.
jueves, 24 de diciembre de 2009
España, una nueva historia. (4)
La riqueza americana no impidió que en las aldeas y en las pequeñas ciudades la gente se muriera prácticamente de hambre. Esa paradoja forma parte de la memoria social española. Basta con visitar cualquier rincón de España para comprobar el poco imapcto en su paisaje de la grandeza del imperio universal; apenas unas mansiones señoriales de los aristócratas del lugar y de los altos funcionarios de la corte, unos monasterios y por supuesto la maciza iglesia en medio del pueblo. Pocas casas de gente trabajadora, el verdadero armazón de un país, al contrario de lo que ocurre con las granjas en Francia, Alemania o Inglaterra. He aquí un rasgo difícil de entender. España no supo administrar los inmensos recursos de su imeprio colonial en aras del bien social, sino más bien en representar aquello que más era. Dilapidó sin sentido, provocando las quejas de los arbitristas más sensatos que no cesaron de hablar de la decadencia de un país que paradójicamente dominaba medio mundo. ¿Por qué la sociedad española fue incapaz de prever los graves problemas del futuro, fue renuente a percibirlos una vez que se habían producido y fue incapaz de resolverlos una vez los hubo percibido? Todavía hoy mostramos cierta incredulidad acerca de que sucediera una cosa así en pleno Siglo de Oro de las letras españolas?
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