jueves 3 de diciembre de 2009

El golazo de la SGAE


Ignacio Escolar en Estrella Digital.




Los hay que están, literalmente, brindando con champán. El lunes por la noche, en un restaurante de Madrid, un alto ejecutivo de La Coalición de Creadores -un lobby contra la piratería que agrupa, entre otros, a la SGAE y las discográficas- presumía de haber metido "un gol al Gobierno": colar en anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible una enmienda que permitirá cerrar páginas web que supuestamente violen la propiedad intelectual sin necesidad de ese engorroso trámite llamado juicio. La anécdota de la cena la cuenta César Calderón en su blog, y no es un cualquiera. Calderón es uno de los principales asesores del PSOE en temas de internet, uno de los muchos socialistas del Gobierno y de Ferraz que el martes se desayunaron, cabreados, con el penalty de la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde. Pero antes de seguir con la interna del PSOE, algunas explicaciones técnicas, que el tema se las trae.

¿En qué consiste esta espinosa reforma legal que tanto ha enfadado a muchos internautas? Básicamente, lo que hace es permitir que sea el Ministerio de Cultura, en lugar de un juez, quien tenga autoridad para cerrar una página web por incumplir la legislación sobre la propiedad intelectual. Hasta ahora, si la SGAE pretendía bloquear una de las muchas páginas donde se clasifican enlaces a descargas de música o películas, tenía que hacerlo por medio de una orden judicial. Y los jueces españoles, por el momento, estaban absolviendo a este tipo de webs por entender que no incumplen la ley, ya que sólo proporcionan información sobre dónde encontrar el archivo pirata, y no el archivo pirata en sí. Por llevarlo a la calle, donde los ejemplos son más fáciles de entender: es como si acusasen de piratería al vecino que te dice dónde se ponen los del top manta.

Como la justicia era un problema, Ángeles González Sinde ha decidido saltarse las siempre molestas garantías del Estado de Derecho. El Ejecutivo no sólo se ocupa de promover las leyes y de hacerlas cumplir, también será quien castigue a los supuestos infractores. Si esta reforma legal sale adelante, en lugar de que sea un juez quien sentencie si hay que cerrar o no una página web cuando existe una denuncia de piratería, lo hará una comisión nombrada por el propio Ministerio de Cultura. Esa comisión, que según González Sinde estará formada por "expertos" (ja) "independientes" (ja, ja, ja), no sólo decidirá los cierres. También podrá imponer sanciones administrativas, e incluso tendrá potestad para solicitar a los proveedores de acceso a internet que identifiquen al dueño de la página pirata, un dato que de nuevo sólo debería poder solicitar un juez. Será una comisión tres en uno: juez, fiscal y policía. Es lo bueno que tiene cargarse el Estado de Derecho: al menos ahorras.

La legislación vigente, desde que llegó la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, ya permitía que la Administración ordenase el cierre de una web sin esperar a que opinase el juez, aunque sólo en casos excepcionales, urgentes y muy graves. La reforma amplía esta puerta falsa para convertirla en el portón principal: las entidades de gestión de derechos de autor, que no han encontrado en los jueces el respaldo que esperaban, a pesar de su ingente nómina de abogados, tendrían así un árbitro mucho más proclive a sus intereses.

La reforma ha sido toda una sorpresa: no se había dicho ni una sola palabra sobre ella en ninguno de los numerosos actos con los que el PSOE, el Gobierno y el propio presidente habían adelantado los contenidos de la Ley de la Economía Sostenible, un ley ómnibus a la que sólo le falta salir a comprar el pan y hacer la colada. De hecho, las operadoras de telefonía -directas afectadas por el plan- no sabían nada de ella hasta que lo contó la prensa el martes. Pero la decisión también pilló en fuera de juego a muchos diputados, y a varios altos cargos del Gobierno directamente implicados en el desarrollo de internet.

Los que sí sabían que el balón había cruzado la portería eran los del lobby antipiratería. El martes, a la vez que la polémica por la nueva reforma encendía la red, varios artistas se manifestaban frente al Ministerio de Industria. La elección de la fecha no es casual, y pretende parar la presión en internet -que se ha movilizado contra la reforma- para que así el Gobierno, atrapado entre dos fuegos, no anule el tanto. "La reforma no va a salir", confían aún en el PSOE los que no comulgan con las tesis de la SGAE. "Es lo bastante laxa para que luego, en el trámite parlamentario, se rebaje", explica un miembro del Gobierno. Y será ahí, en el Parlamento, donde probablemente este abuso se recorte: el PSOE tendrá difícil encontrar aliados para una ley así. Y ojalá sea así, pero sin duda queda mucho partido por delante.

lunes 30 de noviembre de 2009

Interconomía Tv y los preservativos en África

Este video fue emitido en Interconomía TV, en él se dicen auténticas barbaridades como que los africanos no pueden usar condones porque no se hacen la manicura, que no saben leer y que África es un continente muy caluroso como para conservar los preservativos en un estado óptimo”.

Perlas catalanistas


La opinión de Luis de Velasco


La nueva ofensiva catalanista (antes "nacionalista") contra la largamente esperada sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán la reabrió el propio Montilla el pasado domingo 22 con una serie de advertencias en caso de que esa decisión no gustase a los políticos catalanes que están desde hace mucho tiempo agitando el panorama, incluso con amenazas. Una especia de "estrategia de la tensión" aldeana, porque aldeano es el asunto.



Echemos la vista atrás, algo siempre instructivo. Cuando se inicia la tramitación de este nuevo Estatuto, una encuesta oficial revelaba que el tema interesaba sólo al tres por ciento de la población catalana. Lógico, la gente tiene otras cosas de que procuparse como para dedicar su tiempo a cosas de políticos, cada vez más desacreditados. En el referéndum, lo aprueba sólo poco más de un tercio del censo, más de veinticinco puntos por debajo de la aprobación de la Constitución española. Es mentira decir, como afirman algunos políticos catalanes, que ese Estatuto lo aprueba el setenta por ciento de los catalanes.



Cuando la campaña de agit-prop a cargo de los políticos catalanes con el reconvertido Montilla a la cabeza aumenta, crece el interés de los catalanes por el asunto. Lógico. ¿A quién no le interesa una batalla contra Madrit, paradigma del mal y causa de todas nuestras desgracias desde Felipe V?



Estos últimos días, el tumulto ha crecido y el fin de fiesta, de momento, resulta ser esa curiosa declaración de todos los periódicos catalanes, bajo el muy digno título de La dignidad de Cataluya, nada menos. Tras este banderín de enganche, viene eso que algunos llaman de manera pomposa y malintencionada, la sociedad civil. Ese grupo incluye desde patronales y sindicatos hasta colegios profesionales, cámaras de comercio pasando por alguna institución cultural y un club de futbol que es mes que un club. Punto. Ahí acaba esa llamada sociedad civil. Cierto que son gente importante y poderosa y cierto que el impulso, el compromiso de la sociedad, de la población en nuestro país, es ridículo.



Pero, ¿sólo eso es la sociedad civil? ¿O son algunos dirigentes? Por ejemplo,las cámaras de comercio, cuya afiliación en toda España es obligatoria y se financian con impuestos, ¿han hecho una mínima encuesta para saber que opinan sus obligados afiliados? Frente a esa dirigencia, un diario, eso sí, de Madrid, informa que en escasas horas las adhesiones en Facebook alcanzaban la cifra de cuatro mil. Estratosférica cifra si recordamos que la población de Cataluña es de cerca de siete millones. Falta pues mucha sociedad civil, la de verdad.



Todas estas manifestaciones y adhesiones inquebrantables en nombre de un pueblo que en su mayoría mira o asombrado o ausente lo que pasa, tienen un denominador común que hay que atreverse a desenmascarar. Es el del apoyo al Gobierno catalán de turno, a este o al que sea por una razón fácil de entender: relaciones de clientela cimentadas en años de presupuestos crecientes y cotos cerrados. Los manifestantes y adherentes, unidos por la percepción de favores, ayudas, subvenciones, contratos, palmaditas, etc. procedentes del Gobierno catalán de turno, saben pefectamente donde reside el poder: en el Estado autonómico y no en ese Estado residual central como lo definió, acertadamente, Maragall. Tan sencillo como eso. El manoseado seny se impone otra vez. En último término, se trata de no enfrentarse con el poder. Es comprensible.



Lo que puede ser menos comprensible es el plano de los políticos, concretamente los en su origen y hasta su conversión al credo, no nacionalistas, con el PSC-PSOE a la cabeza. Es fácilmente entendible y se explica con dos palabras: burdo oportunismo. Hay que mantener el bien remunerado puesto de trabajo, el propio, como sea. Así, al frente de la manifestación catalanista haciendo méritos aparece Montilla (con su ridículo catalán, según allí dicen). Montilla nos ha hecho añorar a Pujol (que es más honrado políticamente porque él sí se cree eso de fer país y demás historias) y al pionero Maragall. Ese burdo oportunismo que comparten el resto de los políticos catalanes, con Más a la cabeza, les lleva a olvidar que en democracia, las leyes están por encima de las personas y que, a pesar de sus enormes limitaciones y lacras, el Tribunal Constitucional es la instancia constitucional para decidir. Es un tribunal enormemnte desacreditado pero, como decían los norteamericanos del primer Somoza, "es el nuestro". Hay que respetarlo aunque ellos no se respeten.



Pero no olvidemos al principal actor y causante de este enorme desguisado que termine como termine, terminará mal. No es otro que el sr. Zapatero, el mismo que abrió, sin necesidad ni demanda social alguna, el melón estatutario y que dijo aquello de "Pascual, aprobaremos lo que venga de Cataluña". Irresponsabilidad sideral, histórica, como narrará la historia.

sábado 28 de noviembre de 2009

Luigi ya actuaba en Santa Coloma con De Madre, recuerda el ex alcalde


http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20091128/53832886067/luigi-ya-actuaba-en-santa-coloma-con-de-madre-recuerda-el-ex-alcalde-garzon-fiscalia-anticorrupcion-.html

jueves 26 de noviembre de 2009

A casa por Navidad

Los cinco catalanes detenidos por el caso Pretoria han llegado a Catalunya.



Vuelve a casa vuelve...por Navidad.

lunes 23 de noviembre de 2009

Historia de España. (y 22)

Con este post acabo la serie dedicada al libro de Pierre Vilar. Espero que con esta selección os animéis a leer esta magnífica obra.



El congreso de la CNT en Sabadell (1919) representa a trescientos mil afiliados. La huelga de "La Canadiense" (electricidad catalana) representa el apogeo del movimiento sindical. Se destacan jefes como Salvador Seguí ("el Noi del Sucre") y Ángel Pestaña. El gobierno discute con ellos y admite la jornada de ocho horas. Pero una patronal combativa lanza el "lock-out". Entonces entra en juego el terrorismo que asola Cataluña, Zaragoza y Bilbao. Durante los seis primeros meses de 1921. En junio, la represión se encarna, en Barcelona, en el general Martínez Anido y el policía Arlegui, que oponen pistolero a pistolero y "sindicato libre" a "sindicato único". Movilizan la policía cívica del Somatén y aplican la "ley de fugas", que consiste en provocar o simular una evasión y ejecutar al preso. Fueron asesinados el abogado Francesc Layret y, más tarde, el porpio Salvador Seguí. La opinión se indigna y Martínez Anido es destituido en octubre de 1922. pero ante un recrudecimiento de los atentados, las "fuerzas vivas" catalanas (dirigentes del comercio y de la industria) manifiestan su adhesión al capitán general de la región, Primo de Rivera, es la señal de un regrupamiento de los "partidos del orden".

domingo 22 de noviembre de 2009

Historia de España. (21)


Las polémicas nacen a cada discusión fiscal o aduanera. Mítines, prensa, discursos parlamentarios, memorias al gobierno agitan Cataluña, y unen el orgullo de los intelectuales catalanes a los argumentos de los economistas y al descontento popular. Casi siempre, esta agitación consigue apuntarse un triunfo, pero la solidaridad regional se acrecienta cada vez más. En las regiones no industriales se declara, a su vez, un ataque general contra el viajante catalán "explotador", "organizador de la vida cara", con todos los sarcasmos que la psicología precapitalista sabe reservar al hombre de dinero. Así se forman dos imágenes: el caastellano sólo ve en el catalán adustez, sed de ganacias y falta de grandeza; el catalán sólo ve en el castellano pereza y orgullo.
Un doble complejo de inferioridad -política en el catalán, económica en el castellano- llega a producir desconfianzas invencibles, para las que la lengua es un signo y el pasado un arsenal de argumentos.

Historia de España. (20)


En efecto, es curioso observar que el movimiento de "las nacionalidades" ha tenido consecuencias perniciosas en un edificio tan viejo y glorioso como el de la unidad española. Pero sabemos que la monarquía de los Habsburgo no desempeñó la función unificadora de la monarquía francesa, ni las Cortes de Cádiz la de la revolución de 1789. El carlismo a la derecha y el federalismo a la izquierda atestiguan el fenómeno centrífugo en el siglo XIX. Pero hubo más: a finales de siglo, las regiones adquieren espíritu de grupo hasta afirmarse como "naciones".
El "nacionalismo vasco" se desarrolla sobre todo en el siglo XX. Pero nace en el XIX con su apóstol Sabino Arana. Y se manifiesta primero en Bilbao, lo que perrmite clasificarlo menos como una herencia del viejo "fuerismo" que como reacción de una región económicamente avanzada contra la dirección política retrasada del centro del país.
El "catalanismo", más pronto formado y más pronto amenazador, responde aún mejor a esa definición. Sin embargo, había empezado como una manifestación de renovación lingüística. La lengua catalana recobró dignidad literaria entre 1833 y 1850, con la "Oda a la Pàtria", de Aribau, las poesías de Rubió i Ors y los juegos florales. Los trabajos históricos de los Bofarull, Milà y Fontanals y Balaguer pusieron de moda el pasado catalán. Surgieron grandes poetas, como Verdaguer, y más tarde Maragall. Lo esencial es saber por qué esta corriente intelectual, cuyo valor literario no sobrepasa a la obra de mistral, pudo encontrar a su servicio un teatro, una prensa, unas asociaciones, y por último, influir a todo un pueblo, en lugar de quedarse en una obra de capillas y de almanaque.

Historia de España. (19)


Por otra parte, ya no podía ser cuestión de rehacerse en la esfera colonial. El primer intento de este género, después de haber perdido el Imperio, es el de 1859 en Marruecos, y no tiene como consecuencia una verdadera implantación, y cuando la Conferencia de Algeciras (1906), por razones de equilibrio, crea un Marruecos español, el esfuerzo intentado para ocuparlo tiene graves repercusiones interiores (1909). En 1898 se perdieron Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Esta impotencia no dejó insensible a España. Costa reclamó una "política africanista" auténtica (que no se limitase al juego militar), y la derrota de 1898 cristalizó la oposición al régimen, formulada por los intelectuales. Pero la derrota tenía también sus incidencias económicas, ya que privaba a la industria de sus últimos mercados exteriores, y por eso vino a refrozar el proteccionismo. Los catalanes acentuaron, a la par que su desprecio por Madrid y por el bajo nivel de vida de las regiones agrarias, sus pretensiones dirigentes; fue el tiempo en que Prat de la Riba exaltó el "imperialismo de los productores" en La nacionalistat catalana. Término inquietante: en 1900 como en 1640 y en 1700, las debilidades políticas del centro español conducen a una rebelión de las provincias más activas.

Historia de España. (18)


Así pesa sobre España un sistema productivo, pero no nacional, que, obedeciendo a la atracción de la fuerza adquirida, ha aumentado el contraste entre la masa del país, que sigue siendo agrícola, y algunas regiones industriales especializadas.
La industria ligera hubiera podido reanudar, entre 1830 y 1890, con capitales nacionales de tipo medio, los esfuerzos esbozados a partir del siglo XVIII.
En Cataluña, sobre todo, nació una industria textil poco concentrada orgánicamente, pero geográgicamente solidaria por la red de vías de comunicación que maniobra Barcelona. Cataluña contaba con dos milllones de husos de algodón, cincuenta mil telares de algodón, una industria lanera concentrada en dos ciudades (Sabadell y Tarrasa), una excelente mercería. Industrias variadas de cuero, papel, corcho, edición y mecánica ligera. Barcelona pasa de 88.000 habitantes en 1818 a 190.000 en 1860 y a 510.000 en 1897. Las industrias son de tipo medio, a base de capitales familiares, y de necesidades bancarias limitadas.